Admirar a Cristian Castro
“No cualquiera puede convertirse en un gran artista
pero un gran artista
puede provenir de cualquier parte”
Ego, a propósito del libro “Cualquiera puede cocinar” del chef Gusteau, Ratatouille (Pixar 2007)
La ducha que cae del cielo ha empapado mi cara
Acabo de dejar a los chicos en el colegio y, chorreando, subo al auto
Enciendo el motor, conecto el teléfono, espero
Aprieto el botón de “reproducción aleatoria” de Spotify
El email de quien hasta hace poco era un random me ofrece un trabajo que me entusiasma
Pongo en marcha el auto
El algoritmo elige una canción que no recuerdo haber añadido a la playlist
(¿dije añadido? Efectos de la era pos-Internet)
Entra un mensaje al Whatsapp
¿Cristian Castro? ¿Arjona? ¿Chayanne?
“El mensaje solo contiene un audio” dice en voz alta el bot
Da lo mismo, podría ser cualquiera de los tres
Giro y tomo la ruta de regreso a casa
Empezar el día con un audio: ¡qué mal gusto!
Debe haber sido alguno de los chicos, esta música no es mía
¿Tanto esfuerzo te demanda resumir lo que querés decir y escribirlo?
El cielo no da tregua, baja visibilidad, voy despacio
Un spinetteano como yo, precoz lector de Hegel, no pudo haber elegido esto
“Me encantó tu propuesta” -dice en el mensaje de audio otro random- “Dale para adelante”
El que escucha esto seguro lee a Coelho o Benedetti
“Tomémoslo como un piloto, y si funciona lo escalamos”
La atención en la ruta hace que olvide pasar la canción, y entonces oigo:
“Son tus mambos los que me hacen crecer”, canta un tal Gauchito Club
De pronto, sin entender por qué, mis ojos se humedecen
No es la lluvia, las ventanas están bien cerradas
Igual que el crítico Ego al probar ratatouille, la música de esa frase me sacude
No es sólo la frase ni sus palabras
No son las notas de la melodía
Es la vibración de la voz que canta
Aaaaahhhhhhhhhh
Un escalofrío me recorre el cuerpo
Empieza en el pecho, baja hasta los pies y vuelve a subir
Una especie de orgasmo, pero sin excitación
Un cosquilleo
Mezcla de amor y agradecimiento
El lugar al que accedo por aceptar las propuestas de los cuatro de copas
La emoción que me produce la voz de un Benedetti cualquiera
Claro que me doy cuenta cuánto me perdí, de cuánto me privaron
Pero hoy, algo en mí piensa distinto: ¡cuánto por descubrir!
No es que recién ahora entienda que el velo es del que mira
“Lo que Juan dice de Pedro habla más de Juan que de Pedro”
Pero recién ahora siento agradecimiento por los random
Admiración por los Cristian Castro
Estar disponible
Al azar del algoritmo
A La Vida con mayúscula
Ser uno más no era el castigo sino el premio
Apreciar la belleza de volver a casa
Manejando bajo la lluvia
Escuchando música berreta
Y mensajes de audio
Para ponerme a trabajar
Y no es que ya no me importe que me reconozcan
No llegué a ningún lado
Mientras escribo, imagino la admiración de aquellos que leerán este relato
Pero está bien, me digo, eso también es parte de mí
¡Y además el martes tengo terapia!